Dani Amella comenzó esta aventura en 2002 en un garaje de Castellterçol (Barcelona). Puede sonar típico, pero es así. Y en este caso, el garaje no era ni suyo, sino de los tíos Joan y Nati, que se lo dejaron para almacenar aceite y aceitunas. Como el proyecto iba a más, en 2004 se incorporó su hermano Xavi Amella. Desde entonces ha llovido mucho, se han sembrado muchas cosechas y Casa Amella ha crecido y evolucionado a buen ritmo.

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